Poda del olivar en un cultivo sostenible: todo lo que necesitas saber

Poda del olivar en un cultivo sostenible: todo lo que necesitas saber

En nuestras plantaciones realizamos la poda para que el olivo mantenga el equilibrio con el medio donde habita.

Buscamos el nivel óptimo de poda en función de la densidad de sombra, es decir, el porcentaje de superficie no iluminada bajo la copa del olivo para conseguir un equilibrio entre los valores máximos de productividad potencial y los de calidad de la aceituna. Para ello, controlamos correctamente todos los demás factores que intervienen (disponibilidad de nutrientes, protección fitosanitaria, sistema de cultivo, etc).

Nuestra idea de la poda del olivar está centrada en la concepción de que un manejo integrado del cultivo debe incluir esta operación como una parte fundamental para conseguir un AOVE de calidad.

¿Qué elementos necesitamos para realizar la poda?

Para la realización de la poda nos valemos de la motosierra, las tijeras de podar, una solución desinfectante para evitar contagios entre olivos por hongos, bacterias o virus, y los equipos de protección individual.

¿Qué conseguimos con la poda del olivo?

Es un tratamiento sanitario más, en el que abrimos espacios para acceder al interior del olivo, proporcionamos ventilación y facilitamos la entrada del sol (solarización), con lo que prevenimos ataques fungicidas y conseguimos una floración abundante y un buen desarrollo de las aceitunas. Por otro lado, evitamos fricciones entre ramas, saneamos ramas enfermas y eliminamos madera, que consume mucha energía, consiguiendo evitar la competencia por los nutrientes y que el olivo se debilite.

Actuamos sobre el olivo para facilitar que se desarrolle de una forma natural, ayudándole a adaptarse a las condiciones del medio y conseguir la mayor longevidad de acuerdo con nuestro objetivo LP (largo plazo). Pero, además le proporcionamos toda la belleza y esplendor dentro del marco incomparable de donde viven.

La idea general es practicar un proceso continuo que dura muchos años y su fin último es conseguir la máxima superficie cubierta de terreno, pero sin perder de vista las necesidades hídricas del olivar.

Por tanto, nosotros consideramos la poda de formación como un continuo que da como resultado la forma actual del olivar, pero también con la idea en mente de la que queremos que vaya teniendo en el futuro.

¿Cómo y cuándo debemos realizar la poda?

La poda puede ser ligera o algo más severa, y en general suele ser alterna, hay olivos en los que un año toca ligera, pero en otros hay que cortar ramas mayores. Todo depende de la toma del abonado del año anterior, la carga del olivo en la campaña que acaba, la climatología, los daños sufridos, etc…

La poda la realizamos anualmente, una vez terminada la recolección de la campaña precedente, en noviembre.

Eliminamos las ramas que impiden acceder al interior del olivo y las ramas entrecruzadas, que imposibilitan las faenas de cultivo, como la recogida de la aceituna.

Realizamos los cortes a la distancia adecuada desde el punto de inserción de la rama y con una pequeña inclinación para que se produzca una buena evacuación de agua.

Intentamos dar los menores cortes posibles por olivo, a ser posible solo uno, y de una rama que estorbe para el crecimiento equilibrado del resto de ramas,

Es posible, si el olivo está equilibrado que se corte alguna rama más joven, pero que tenga algún tipo de enfermedad o que tenga demasiado vigor.

Es la única labor que realizamos personalmente, de forma manual, con mucho cuidado y cariño porque pensamos que es la poda es una operación fundamental.

Pero esta visión no es nueva porque ya en épocas pasadas existían los maestros podadores, que es un oficio que se está perdiendo con el tiempo al abrirse paso la nueva olivicultura, con plantaciones superintensivas, la mayor mecanización y el mayor coste de la mano de obra.

En el próximo post, hablaremos sobre qué hacemos con los restos de poda... ¡Super interesante, no os lo perdáis!

Leave a Reply